En tiempos de escazes

En tiempos de escazes

Poco antes a que las mujeres británicas debieran usar uniforme como sus novios y esposos de la milicia, en Alemania ocurría una revolución en el vestuario. El partido nazi se formaba y aterrorizaba a la comunidad, muchos dejaron el país y otros se adaptaron a su nueva vida. Hugo Boss, diseñador de moda que para 1931 estaba casi en banca rota al someterse a la era de insuficiencia después se la Primera Guerra Mundial, aceptó la tarea de confeccionar los uniformes del Reich cuando Hitler aún no había llegado al poder y continúo haciéndolo hasta el final de la guerra en 1945. Boss vio esto como una oportunidad de negocio, compartía las ideas del partido político para el que trabajaba y disfrutaba de la protección que le brindaba.

Habían hasta ocho tipos de uniformes en el ejercito alemán, cada uno con sus características especificas en la misma gama de color verde grisácea. Boss nunca pudo obtener por completo la materia prima necesaria para la confección de tantos trajes, el uso de lana reciclada era común y los soldados buscaban más material en cada pueblo que visitaban. El diseñador llegó a ser conocido como un gran empresario en Alemania, después de todo, el ejercito nazi necesitaba más de tres millones y medio de uniformes para sus tropas, y Hugo, a pesar de administrar solo una de las quince mil fábricas que confeccionaban en la época, recibía enormes pedidos de todas las divisiones.

La mano de obra también era escasa en su taller ubicado en Metzingen, Boss empleó a prisioneros de guerra y judíos que originalmente iban a parar a campos de concentración, y aunque al principio se preocupó un poco por las condiciones en las que trabajaban, finalmente no hizo nada para cambiarlas. Su éxito creció tanto que cuatro años después de que comenzó su contrato, decidió dedicarse únicamente a la confección de uniformes.

Cuando finalizó la guerra en 1945 la fama de Boss como empresario se desvaneció al ser acusado como nazi por el nuevo gobierno sin embargo, pudo pagar la multa impuesta al vender una cantidad de seda muy grande que había comprado en el mercado negro durante el conflicto, pero nunca recibió el perdón del Estado. Hugo Boss murió en 1948 y no alcanzó a ver que sus descendientes Siegfried Boss y Eugen Holly convirtieron la marca radicalmente y decidieron vender una imagen elegante y deportiva.

 

Imagen: www.pexels.com

 

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